Después de pasar por Venecia y Toronto, Gael García Bernal regresó a México para presentar Hombre al agua, su tercera película como director. Y aunque detrás de la historia hay poder, dinero, manipulación y una mirada bastante crítica a nuestra realidad, Gael tiene muy claro algo: todo esto también puede contarse riéndonos.
Gael García Bernal está de regreso detrás de la cámara, pero esta vez no parece demasiado interesado en hacer una película solemne.
Y eso resulta curioso porque Hombre al agua tiene ingredientes de sobra para ponerse bastante seria.
La película sigue a Camilo, un salvavidas cubano interpretado por el propio Gael, que salva de morir ahogado a Abel, un poderoso empresario mexicano encarnado por Jorge Salinas. Como agradecimiento, Abel lo lleva a México y lo convierte en su mano derecha.
Hasta ahí parece que Camilo tuvo el golpe de suerte de su vida.
El problema es que termina descubriendo que detrás de esa nueva vida existen intereses, relaciones de poder y un juego de manipulación bastante más complicado de lo que imaginaba.
La película ya pasó por los festivales de Venecia y Toronto, pero ahora llegó el momento de traerla a casa. Gael la presentó este 22 de septiembre en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México acompañado por Esmeralda Pimentel y Jorge Salinas, antes de su estreno comercial en nuestro país.
Y durante esa presentación dejó bastante claro por dónde quiere llevar la conversación.
Reírnos de lo absurdo también puede decir muchas cosas
Cuando Gael habla del título Hombre al agua, la idea va mucho más allá de alguien cayéndose de un barco.
Para él también existe algo de esa sensación en el momento que estamos viviendo como sociedad. Durante la alfombra roja habló de un mundo en el que, según sus propias palabras, el “capital rampante” termina asfixiando la estructura social.
Pero en lugar de convertir todo eso en un discurso pesado, eligió otro camino: el humor.
Gael considera que la comedia está bastante menospreciada y puso incluso un ejemplo que quizás no esperaríamos escuchar en la presentación de una película de este tipo: Zoolander.
Sí, la de Ben Stiller.
Está entre sus películas favoritas y, detrás de todo aquel absurdo, Gael encuentra también una mirada bastante profunda sobre el mundo.
Y creo que ahí se entiende mejor lo que está intentando hacer con Hombre al agua: utilizar la risa para hablar de cosas que no necesariamente tienen mucha gracia.
Poder, privilegios, relaciones familiares, política y distintas identidades latinoamericanas terminan conviviendo dentro de una historia que juega entre la comedia, la sátira y el drama.

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Ocho años para llevarla a la pantalla
Aquí hay otro detalle interesante.
Gael y el dramaturgo argentino Mariano Pensotti trabajaron alrededor de ocho años en el desarrollo de Hombre al agua.
Y hacer una película así tampoco parece haber sido sencillo.
Durante la presentación, García Bernal habló de las dificultades para financiar proyectos que se salen de lo que una mentalidad más corporativa espera encontrar en una película. Para él, precisamente por eso vale la pena seguir haciendo historias que se atrevan a probar otras cosas.
El resultado terminó reuniendo un elenco bastante latinoamericano.

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Además de Gael, participan Esmeralda Pimentel, Jorge Salinas, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Manuel García-Rulfo, Anna Díaz y Ricky Martin, quien además aparece como productor ejecutivo.
La propia Pimentel contó durante la presentación que para interpretar a Juana, una mujer que intenta recuperar su autonomía mientras atraviesa el posparto, tuvo que prepararse en salto con garrocha con Carmelita Correa, una de las figuras mexicanas de esa disciplina.
Son detalles que empiezan a explicar por qué Hombre al agua parece querer meter muchas cosas dentro del mismo barco.
Y sí, Gael encontró una coincidencia bastante curiosa con Iñárritu
Hay además una conexión inesperada.
Gael reconoció que encuentra ciertas coincidencias entre Hombre al agua y Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise.
No porque estén contando la misma historia, sino por esa intención de utilizar el humor para mirar un mundo bastante extraño.
De hecho, Gael contó entre risas que él e Iñárritu ya habían hablado del parecido y hasta bromearon porque terminaron haciendo carteles con ciertas similitudes.
Puede ser simplemente una coincidencia, pero resulta interesante que dos cineastas mexicanos estén llegando prácticamente al mismo tiempo a ideas parecidas: mirar alrededor, encontrar algo profundamente absurdo y decidir que quizá la mejor manera de hablar de ello sea precisamente a través de la comedia.
Después de Venecia, Toronto y ahora su presentación en México, finalmente será el público quien descubra qué tan bien funciona esa mezcla.
Fecha de estreno: 24 de septiembre de 2026 en cines de México.

