La nueva adaptación del videojuego llega a los cines con opiniones encontradas. Algunos celebran su humor y sus referencias a los juegos; otros creen que la película se preocupa tanto por complacer a los fans que termina olvidándose de contar una buena historia.
Ryu y Ken pueden soportar una buena cantidad de golpes, pero ahora les toca recibir los de la crítica. La nueva película de Street Fighter todavía no termina de llegar a todas las salas y ya tiene opiniones para todos los gustos: hay quienes salieron encantados con sus peleas y su descarada nostalgia por los videojuegos, mientras otros aseguran que ni un buen Hadouken podría salvar su historia.
La adaptación dirigida por Kitao Sakurai llegó a registrar en Rotten Tomatoes un 42% de aprobación de la crítica contra un 80% de aceptación de la audiencia, esto contabilizado al momento de la consulta. Una cifra que todavía puede moverse conforme se incorporen mas críticas, pero que deja bastante clara la división.
Y lo curioso es que muchos coinciden en lo mismo: la película parece sacada directamente de una máquina de arcade de los noventa. La diferencia está en si eso les parece una virtud o un problema.

Una película que quiere meter todo Street Fighter en dos horas
Andrew Koji interpreta a Ryu y Noah Centineo a Ken Masters, quienes terminan involucrados en el World Warrior Tournament después de que Chun-Li, interpretada por Callina Liang, los recluta para participar.
Pero los combates no son lo único que ocurre. La película también intenta desarrollar conflictos personales, una conspiración y una cantidad considerable de personajes conocidos por los jugadores. Ahí es donde comienzan las quejas.
En su recopilación de las primeras críticas, Rotten Tomatoes recoge opiniones que celebran el parecido de los personajes con sus versiones digitales y la cantidad de referencias escondidas en pantalla.
Sin embargo, y no me van ha dejar mentir, uno de los mayores problemas es intentar meter tanto en tan poquito espacio. Demasiados personajes e historias en una sola película. Al final quedan conflictos importantes por resolver. Y ahí es donde tropieza todo.

Para otros, el desorden también forma parte de la diversión
No todos los que han visto la Película, han salido decepcionados, también hay quienes salen con ganas de pedir una revancha. Pues no hay que negar, como lo dije al principio, esta nueva adaptación del video juego, es una avalancha de nostalgia noventera, sobre todo para aquellos que se la pasaron horas y horas en la maquinitas o cómo se le reconoce en estos día "El Arcade" . Y es ahí donde muchos vivieron experiencias de victoria y derrota con Street Fighter. Para esos corazones noventeros, la película los transporta al pasado y los hace vivir una grata experiencia, sin importar qué tan buena sea la historia.
Las diferencias ayudan a entender qué está ocurriendo. Sakurai apuesta por una película exagerada, llena de colores, movimientos reconocibles y personajes que parecen haber saltado directamente de la pantalla de selección del videojuego.
Para quienes buscan esa experiencia, puede funcionar bastante bien. Quienes esperan una historia con mayor desarrollo y un torneo que realmente sostenga la película están encontrando algo muy distinto.
No sería la primera vez que Street Fighter termina dividiendo opiniones fuera de las consolas. La adaptación de 1994, protagonizada por Jean-Claude Van Damme y Raúl Juliá, conserva apenas un 20% de aprobación crítica en Rotten Tomatoes, aunque con los años consiguió ganarse un lugar especial entre algunos seguidores.
La nueva versión todavía tiene que enfrentarse a su público. Y quizá ahí se encuentre el combate más interesante: descubrir si los jugadores están dispuestos a perdonarle una historia desordenada a cambio de ver sus movimientos favoritos en pantalla.
Después de todo, reconocer un Hadouken es bastante sencillo. Conseguir que también nos importe quién lo está lanzando es otra cosa.

