Hace unos días hablábamos de todo lo que Tom Cruise tuvo que hacer para convertirse en Digger Rockwell: prótesis, una transformación física completa y hasta un monólogo de diez minutos sin cortes. Ahora la película acaba de ponerle enfrente un reto bastante diferente: conseguir que la gente vaya a verla.
Digger llegó a los cines acompañada por dos nombres que normalmente bastarían para despertar curiosidad. Tom Cruise estaba haciendo uno de los personajes más extraños de su carrera y Alejandro G. Iñárritu regresaba con su primera película en inglés desde El renacido.
Eso hacía difícil imaginar un estreno completamente discreto.
Pero ocurrió.
Según Variety, la película abrió con aproximadamente 8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y otros 12 millones en mercados internacionales, para un arranque cercano a los 20 millones de dólares en todo el mundo.
El número empieza a verse bastante diferente cuando conocemos cuánto costó hacerla.

El problema no son solamente esos 20 millones
Digger había recibido luz verde originalmente con un presupuesto cercano a los 125 millones de dólares, pero Variety reporta que la producción terminó creciendo hasta colocarse entre los 160 y 180 millones.
El rodaje se extendió más de lo esperado y Warner Bros. terminó con una de esas películas donde cada fin de semana comienza a importar bastante.
Porque una cosa es abrir con 20 millones cuando hiciste una producción relativamente contenida.
Otra es hacerlo cuando detrás tienes a Tom Cruise, Iñárritu y una inversión que podría acercarse a los 180 millones únicamente en producción.
El mismo medio señala que algunos analistas esperaban que una película de este tamaño comenzara cerca de los 40 millones de dólares en Norteamérica para respirar con un poco más de tranquilidad.
Digger consiguió alrededor de los ocho.
Las cifras finales todavía pueden moverse ligeramente cuando termine de cerrarse el fin de semana, pero no lo suficiente como para cambiar lo que ya parece bastante claro: el arranque quedó muy por debajo de lo que necesitaba.
Verity estaba en la sala de al lado
Y para hacer la comparación todavía más incómoda, otra película llegó al mismo tiempo y encontró bastante más público.
Verity, protagonizada por Anne Hathaway y Dakota Johnson, abrió con aproximadamente 32.6 millones de dólares en Norteamérica y alrededor de 62.5 millones a nivel mundial.
Su presupuesto fue de unos 40 millones de dólares.
No son películas iguales y tampoco persiguen exactamente al mismo espectador, pero ambas tenían que convencer a alguien de hacer lo mismo durante el fin de semana: comprar un boleto.
Verity consiguió hacerlo con mucha más facilidad y gastando bastante menos.
Eso deja a Digger en una posición especialmente extraña. Tiene una de las estrellas de cine más reconocibles del mundo, un director ganador del Oscar, Emmanuel Lubezki detrás de la cámara y un reparto donde también aparecen Riz Ahmed, Sandra Hüller, Jesse Plemons, John Goodman, Emma D'Arcy y Sophie Wilde.
Aun así, todo eso no se convirtió automáticamente en una sala llena.

Quizá Digger nunca fue una película fácil de vender
También hay que decirlo: Iñárritu y Cruise no hicieron precisamente una película sencilla.
Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero exagerado, con sobrepeso, cabello canoso y una seguridad enorme para alguien cuya compañía acaba de ayudar a provocar una catástrofe ambiental.
Warner Bros. lo presenta como uno de los hombres más poderosos del planeta intentando convencer al mundo de que puede salvarlo del mismo desastre que ayudó a crear.
Eso está bastante lejos de Ethan Hunt corriendo para desactivar una bomba.
Y quizá ahí estaba también parte de la apuesta.
Durante la promoción, Cruise habló mucho de lo diferente que había sido construir al personaje. Iñárritu, por su parte, parecía particularmente interesado en llevar al actor hacia lugares donde no pudiera apoyarse simplemente en aquello que ya sabemos que hace bien.
El resultado despertó conversación, pero las primeras reacciones también dejaron claro que Digger no sería una película capaz de gustarle fácilmente a todo el mundo.
Ya habíamos hablado de esa división: algunos críticos encontraron una película brillante y atrevida; otros salieron preguntándose qué demonios acababan de ver.
Ahora sabemos que esa curiosidad tampoco fue suficiente para impulsar un gran primer fin de semana.
La verdadera misión imposible empieza ahora
Variety reporta además que Warner Bros. habría invertido alrededor de 100 millones de dólares en promoción mundial, por lo que recuperar el dinero dependerá de mucho más que ese primer resultado.
Fuentes consultadas por el medio calculan que la película podría necesitar alrededor de 350 millones de dólares globales para alcanzar su punto de equilibrio, mientras Warner considera que la cifra estaría más cerca de los 300 millones.
Eso no significa que ya podamos tomar una calculadora y declarar cuánto dinero perdió el estudio.
Todavía faltan semanas de exhibición y el recorrido comercial de una película no termina después de tres días.
Pero sí podemos decir que Digger acaba de empezar esa carrera bastante atrás.
Y resulta curioso porque durante toda la promoción vimos a Cruise hablando de nuevos retos: transformarse físicamente, sostener escenas larguísimas, olvidarse por un momento de Ethan Hunt y dejar que Iñárritu lo llevara hacia algo completamente diferente.
Ahora apareció uno que probablemente ninguno de los dos quería.
Hacer que una película que pudo costar 180 millones encuentre suficiente público después de comenzar con apenas 20.
Tom Cruise lleva años haciendo que las misiones imposibles parezcan posibles. Esta vez veremos si también puede hacerlo frente a una taquilla que no empezó precisamente de su lado.

