Resident Evil regresa al cine con una historia completamente nueva, pero la versión que llegó a las salas no es exactamente la misma que vieron las primeras audiencias. Zach Cregger escuchó una crítica muy concreta durante las funciones de prueba: la película era demasiado divertida para lo que quería provocar.
Zach Cregger viene de hacer algo que le funciona bastante bien: meter humor justo cuando una historia parece estar a punto de romperse por completo.
Lo hizo en Barbarian. Lo volvió a hacer en Weapons. Y naturalmente esa forma de escribir terminó llegando también a Resident Evil: Noche Cero.
El problema fue que esta vez se pasó.
Durante las funciones de prueba, las primeras audiencias reaccionaron bien a la película, pero apareció una observación que se repetía: se estaban riendo demasiado.
Cregger decidió escucharla.

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Resident Evil tenía demasiados chistes
Cregger explicó que, durante el proceso de pruebas, descubrió que al público sí le gustaba la película.
El problema no era la historia. Era el tono. Las audiencias consideraban que había demasiado humor, así que el director comenzó a eliminar tantos chistes como pudo durante el montaje.
Y aquí viene lo curioso: después de hacerlo, no solamente mejoró la reacción del público.
También le gustó más a él.
Cregger asegura que no extraña ninguno de los chistes que terminó sacando y que la experiencia le confirmó algo bastante simple: en una película de terror, un poco de humor puede ayudar muchísimo, pero demasiado puede romper la tensión.
Eso tiene todavía más sentido viniendo de alguien que comenzó su carrera haciendo comedia.
Antes de Barbarian o Weapons, Zach Cregger pasó años escribiendo sketches con The Whitest Kids U’ Know. Su cerebro, como él mismo lo explica, está acostumbrado a buscar el giro extraño o el remate inesperado.
Ese músculo sigue ahí.
Solo que en Resident Evil tuvo que aprender cuándo dejar de usarlo.

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No fue una película reescrita para copiar los videojuegos
Aquí hay otra cosa importante.
Resident Evil: Noche Cero no intenta volver a contar exactamente la historia de Leon, Jill, Claire o Chris.
Cregger ha sido bastante claro con eso.
La película presenta a Bryan, interpretado por Austin Abrams, un mensajero médico que termina atrapado en una noche que rápidamente se convierte en una pesadilla.
Es una historia nueva dentro del universo de Resident Evil.
Eso seguramente no será suficiente para todos los fans, y el propio director lo sabe.
Cregger ha dicho que entiende que una parte del público solamente estaría satisfecha si adaptara directamente la historia de los videojuegos, pero no cree que tenga sentido volver a contar algo que los juegos ya cuentan perfectamente.
Lo que sí quiso trasladar fue la sensación de estar jugando.
El avance de armas, la administración de recursos, los objetos de curación y la manera en que el protagonista va descubriendo nuevos espacios forman parte de esa inspiración.
De hecho, Cregger ha contado que Resident Evil 4 es probablemente el juego de la saga que más ha jugado y que algunos objetos de curación fueron reproducidos prácticamente de manera exacta para la película.

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El protagonista no es Leon, y eso es completamente intencional
Austin Abrams interpreta a Bryan, un personaje creado específicamente para esta película.
Y quizá ahí esté una de las apuestas más interesantes.
En lugar de comenzar con alguien entrenado para enfrentarse a zombis, armas biológicas y laboratorios secretos, la película coloca al público junto a alguien que llega a ese mundo prácticamente sin entender qué está ocurriendo.
Cregger explicó que esa perspectiva le permitía acercarse a Resident Evil desde otro lugar: no como un héroe que ya conoce las reglas, sino como una persona normal tratando de sobrevivir.
Eso también explica por qué la película parece construida como una especie de carrera constante.
El propio director la ha descrito como si toda la película fuera una enorme secuencia continua.
Bryan avanza.
Encuentra un nuevo lugar.
Aparece una nueva amenaza.
Consigue algo que puede ayudarlo.
Y sigue adelante.
Es probablemente una de las ideas que más se acerca a la experiencia de un videojuego sin convertir la película literalmente en uno.
Entonces, ¿quedó algo del humor?
Sí.
Cregger no convirtió la película en algo completamente solemne.
Su propia regla parece ser dejar solamente el humor que realmente necesita sobrevivir al montaje.
En otra entrevista explicó que cuando una película de terror consigue cuatro o cinco buenas risas, el público puede salir pensando que también fue divertida.
Pero si una comedia solamente consigue cuatro o cinco risas, tenemos otro problema completamente distinto.
Esa diferencia resume bastante bien lo que terminó haciendo con Resident Evil.
No eliminar el humor.
Eliminar el exceso.
Y en una franquicia que durante años ha brincado entre terror, acción, diálogos exagerados y momentos completamente absurdos, encontrar ese equilibrio probablemente era una de las partes más complicadas de volver a llevarla al cine.
Resident Evil vuelve a empezar
Sony presenta esta película como una reinvención de la franquicia.
Austin Abrams encabeza el reparto acompañado por Zach Cherry, Kali Reis y Paul Walter Hauser. Cregger dirige y comparte el guion con Shay Hatten, mientras Constantin Film participa nuevamente en la producción de una saga que lleva décadas ligada al cine.
Pero quizá lo más interesante de esta nueva versión no sea cuántos zombis aparecen, qué criaturas reconocemos o cuántas referencias encuentra un fan.
Es descubrir si finalmente alguien encontró la manera de trasladar al cine aquello que hace funcionar a Resident Evil cuando tenemos un control en las manos:
entrar a un lugar que parece seguro, abrir una puerta y arrepentirnos inmediatamente.

