Todas tienen una adolescente con poderes y un baile que termina horriblemente. Pero los cambios en su responsabilidad y su destino hacen que cada adaptación cuente una tragedia diferente.
Carrie consigue por un momento algo que parecía imposible: sentirse aceptada. Por eso el baile duele incluso antes de que comiencen las muertes. La sangre destruye esa ilusión, y los poderes que podían liberarla terminan convirtiéndola en una amenaza para los demás.
La nueva serie de Mike Flanagan, estrenada el 7 de octubre en Prime Video, y a pesar de las criticas divididas, el estreno de esta nueva versiín de Carrie, nos da una razón para volver a las adaptaciones de la primera novela de Stephen King. Y para preguntarnos qué conservan de esa muchacha que necesita cariño, recibe crueldad y termina causando una catástrofe.
Aquí ordenamos las cuatro adaptaciones directas para cine y televisión según cuánto mantienen esa tragedia: su aislamiento, la relación con su madre, su responsabilidad en la violencia y las consecuencias. The Rage: Carrie 2 queda fuera porque continúa la historia con otra protagonista.
Advertencia: hay spoilers de las películas y de la serie. Comparar sus desenlaces es parte de este ranking.
4. Carrie (2026): una tragedia que abre la puerta a otra historia
La versión de Flanagan encuentra un terreno reconocible para la crueldad escolar: ahora la humillación puede seguir circulando mucho después de salir de clases. Summer H. Howell interpreta a una Carrie cuyo aislamiento se enfrenta a un mundo donde todos pueden mirar, grabar y compartir.
Pero la serie también introduce otros personajes con poderes y modifica su responsabilidad en la catástrofe. Su supervivencia abre una continuación. Flanagan explicó que buscaba conectar esta historia con un universo más amplio de habilidades psíquicas.
Eso la coloca al final bajo nuestro criterio. Puede ampliar el sufrimiento de Carrie y darle nuevas posibilidades, pero también desplaza el peso de sus decisiones y transforma el desenlace. La tragedia que estamos comparando pierde parte de su carácter definitivo.

3. Carrie (2002): recupera detalles del libro, pero cambia su destino
Angela Bettis interpreta a una Carrie incómoda y vulnerable, alguien a quien le cuesta encontrar un lugar incluso antes de descubrir sus poderes. Esta versión recupera la reconstrucción de los acontecimientos mediante entrevistas y lleva la destrucción fuera del gimnasio, acercándose a aspectos de la novela que otras adaptaciones reducen.
El cambio decisivo llega después: Carrie sobrevive y Sue la ayuda a abandonar el pueblo. Además, no recuerda la masacre, una decisión que modifica cómo entendemos su responsabilidad.
Por eso queda en tercer lugar. Recuperar más acontecimientos del libro no garantiza conservar su efecto. Aquí el desastre sigue siendo terrible, pero Carrie recibe una salida que cambia el sentido de su historia.
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Angela Bettis como Carrie antes del baile, para destacar su vulnerabilidad.
Crédito: pendiente de confirmar con el material seleccionado.

2. Carrie (2013): conserva el final trágico, aunque disfruta más la venganza
Kimberly Peirce pone especial atención en la relación entre Carrie y Margaret, interpretadas por Chloë Grace Moretz y Julianne Moore. La directora explicó que ese vínculo y la búsqueda de amor y aceptación fueron fundamentales para su adaptación.
Carrie aprende a utilizar sus poderes con mayor seguridad. Cuando llega la represalia, sus movimientos y sus elecciones hacen que la violencia se sienta más dirigida. Eso permite una lectura incómoda: por momentos, podemos estar esperando que castigue a quienes la humillaron.
La película conserva su destino fatal y el enfrentamiento con su madre, por lo que mantiene una parte esencial de la tragedia. Queda detrás de la versión de 1976 porque el espectáculo de la venganza puede competir con el dolor de ver a Carrie perder la posibilidad de una vida distinta.

1. Carrie (1976): primero consigue que queramos que todo salga bien
Brian De Palma encuentra el centro emocional de la historia en Sissy Spacek. Su Carrie parece pedir permiso para ocupar cualquier espacio. En casa está sometida a Margaret; en la escuela, sus compañeros convierten esa inseguridad en un blanco.
La película permite que el baile se sienta como una oportunidad real. Carrie sonríe, baila y baja la guardia. Sabemos que algo terrible se aproxima, pero aun así queremos que esa noche pueda pertenecerle.
De Palma simplifica aspectos de la novela, incluida la extensión de la destrucción y su forma de reconstruir los hechos. Sin embargo, conserva el vínculo entre la muchacha maltratada y la violencia que desencadena. Su historia termina de manera fatal, mientras Sue sigue cargando con el horror.
Por eso ocupa el primer lugar. La película nos acerca a Carrie sin volver inofensivo lo que hace. Podemos comprender su dolor y, al mismo tiempo, sentir espanto por sus consecuencias. Esa incomodidad es lo que hace que su tragedia siga pesando después del último susto.

Cada adaptación decide cuánto poder darle a Carrie, cuánto puede elegir y qué posibilidad le queda después del desastre. La de 1976 sigue siendo nuestra primera opción porque consigue que deseemos salvarla incluso cuando ya nos está aterrando.

